domingo, 18 de mayo de 2008

Nos enfrentamos a dos tareas

Una es la del rastreo de la imagen de la casa en los poemas como una imagen en relación. La otra depende de la primera, y va hacia el reconocimiento de la configuración del saber que viene a nuestro encuentro desde esa imagen. La primera tarea nos enfrenta con el acto de la lectura del poema y todo lo que éste involucra (la complejidad del lenguaje poético, el “dejar hablar” a la imagen, o la atención a las imágenes personales suscitadas por las imágenes del poema, por poner algunos ejemplos). Para hablar de la segunda tarea y de lo que ella exigirá de nosotros, les pedía que trajeran lo que han escuchado, leído, escrito, discutido sobre la imagen poética. Yo he propuesto un título a la materia, “El saber de la casa”, y les he dicho que extraje la frase de un escrito de Hanni Ossott, “Memoria y alma de la casa”. Lo hemos leído juntos en la clase. Resaltan en ese texto las palabras anima, animus y alma, espejo de almas, infancia, reverencia, origen. La pregunta que acaso nos toca ir haciendo es algo así como ¿De que está hecho el saber de la casa? y, ¿de qué nos habla? Cosa que necesariamente pasa por preguntarse ¿Cómo es el saber de una imagen? ¿Cómo se diferencia, si lo hace, de otros tipos de saberes? ¿Cómo se configura? ¿Cómo se acerca uno a ese saber? (preguntas a las que tal vez ustedes ya se han enfrentado) A este ámbito reflexivo estamos por acercarnos.

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